Hay derrotas que preocupan. Qué duda cabe que la goleada 3-0 que Atlético encajó en Junín pertenece a esta categoría. Solo dejó una certeza: el “Decano” precisa de una inmediata recuperación. El martes, ante Independiente, necesita mejorar y ganar.

El calificativo de desastroso le queda pintado al segundo tiempo del equipo de Omar De Felippe. El entrenador tampoco encontró respuestas en el banco, al contrario, con las variantes el funcionamiento desmejoró aún más y facilitó la justa victoria de Sarmiento en el estadio Eva Perón.

Atlético: ahora, un desafío más difícil

Es verdad: el “Decano” pudo irse al entretiempo en ventaja. Es que la salvada del zaguero Braian Salvareschi aparentemente no fue tal. Según una imagen de tevé, Guillermo Acosta habría merecido gritar gol. Pero la llegada del VAR al fútbol argentino se sigue demorando y la jueza de línea Mariana de Almeida optó por no correr hacia la mitad de la cancha.

Más allá de la polémica, el 0-0 le sentó bien a un trámite de ida y vuelta en la etapa inicial, con predominancia alternada y muchas situaciones de gol. Hasta en eso estuvieron parejitos: hubo cinco claras por cada lado. El “Decano” entró dormido. Y en los primeros 10’, Sarmiento lo tuvo “groggy”. Tanto que “se temía” por la salud de Mario Sciaqua, cuya desesperación iba in crescendo a medida que el local perdonaban a la visita.

Atlético ajustó las marcas en el medio y se hizo con las riendas del partido los siguientes 20’, los más productivos en su excursión a la Pampa Húmeda. Luis Heredia, muy activo, tenía la pólvora mojada, con tres goles que no fueron.

Sciacqua ya había decidido patear el tablero en la previa, con cuatro cambios –tres de ellos tácticos- tras la caída ante Defensa. Y el ingreso de Yair Arismendi en el entretiempo pagó altos dividendos. El volante fue protagonista central de la jugada en que Cristian Lucchetti dejó corto un rebote, cambiado por gol por el lateral Lautaro Montoya. Y tras 15’ Arismendi se convirtió en velocista y tiró el centro para que Patricio Cucchi impactara la red. Al final, el cabezazo de Luciano Gondou redondeó la impensada goleada.

Poco importó que De Felippe intentara sacudir el avispero con tres cambios en simultáneo, minutos antes de que el “Verde” duplicara su ventaja. Afuera Acosta y Ciro Rius –de regreso a la titularidad, otra pobre actuación- y Marcelo Ortiz. Adentro Cristian Menéndez, Renzo Tesouri y Felipe Campos. Después entró Matías Orihuela. Y más tarde –demasiado quizá- Ramiro Ruiz Rodríguez. Pero no hubo revulsivo alguno.

La zaga central no ofreció garantías, la contención en el medio se probó insuficiente, y arriba no se lastima cuando se debe. Lo más preocupante: en todo el complemento, el “Decano” no generó una sola chance clara, pese a estar en desventaja. Languideció tirando previsibles centros al área local.

No sirve pensar qué habría pasado si la jueza de línea juzgaba como gol aquella jugada, es contrafáctico. En los hechos, Atlético se llevó tres cachetazos de Junín que duelen. Y preocupan.